domingo, 31 de mayo de 2009

Un poco tarde...


26 de mayo de 2009

Otro buenos días en Venecia, hoy es el día de la despedida, pero esta no sería posible sin antes navegar por el gran canal, y conocer el teatro de “La Fenice” (lugar de la boda a la que nos invitaron, jeje), así como considerar la idea de conocer la galería de la academia de Venecia. Al menos ese era el plan del día, sin embargo, el inconveniente sería que al no tener más noches en Venecia, no disponíamos de un hotel dónde dejar las cosas, por lo tanto, esta vez nuestras mochilas serían participes de la travesía. Así que después de un desayuno realmente light (jugo de naranja, yogurt, y un par de croissants), nos dispusimos a recorrer las calles Venecia un vez más, arrastrando con nosotros nuestras pequeñas maletas de 22 kilos cada una, y nuestras mochilas de mano, tomamos camino hacia “abajo” (recordando la acotación del mapa de la entrada anterior), en búsqueda del gran teatro de ópera, atravesamos puentes cargando, arrastrando, golpeando, alzando, jalando y empujando las maletas, haciendo cuanta peripecia se nos ocurría, buscábamos las sombras para poder lidiar un poco con el calor de aquella ciudad, y así continuamos hasta llegar al puente de “Rialto”, lugar donde dimos una vuelta equivocada, que nos guió hasta un callejón extraño, donde al no tener más opción y sentirnos realmente perdidos, preguntamos a una joven, que sorpresivamente, con un tono bastante amable nos indicó por donde seguir para llegar al teatro, así regresamos al magnífico puente, donde compré el segundo recuerdo obligado, un óleo original de Venecia, en él, se aprecia lo realmente esencial de esta ciudad, un río de los varios que inunda las calles, en el rio una góndola con su respectivo conductor, a los costados, los simbólicos edificios con sus colores característicos, en una de las varias ventanas, las flores adornando tan hermosa obra, y un cielo plasmado con perfección por la mezcla de colores, blanco, azul, rojo y naranja, dando un sentido de profundidad que es difícil lograr, aún cuando se mira con detenimiento alguna otra pintura, y moviendo al espectador justo a un lugar y momento que pareciera de historia, permitiendo así conocer la belleza de la esencia de Venecia, una ciudad con canales en vez de calles, con botes y góndolas en vez de autos, y con un “folclore” único en el mundo. Y la pregunta es: ¿Porqué recuerdo forzado?, pues bien, hace algunos años en mi casa (su casa), existían un par de cuadros de Venecia, estos eran un complemento perfecto, sin embargo eran un préstamo temporal, y al dejar nuestra casa, se quedo un sentimiento de vacío, por lo tanto, este era el momento perfecto para llenar ese espacio, y tener un auténtico óleo de Venecia, con firma del autor incluida.

En fin, al terminar el momento de compras, continuamos con nuestro trayecto hacia “La Fenice”, convirtiéndonos en un centro de atracción, al sentir las miradas de quienes gustaban de nuestras maniobras para atravesar los abundantes puentes que conectaban una calle con otra. Tras un largo recorrido de más o menos una hora y media (puede que haya sido menos, pero sin duda, con el efecto mochilaso, la percepción del tiempo cambia, y si no me creen pregúntenle a Einstein, jejeje), llegamos al afamado teatro, y finalmente encontrarnos con una decepcionante sorpresa, el teatro estaba cerrado al público; en ese momento toda nuestra energía se evaporó en la desilusión ante el esfuerzo en vano, así que decidimos tomarnos un momento para descasar, y contemplar el resultado de nuestra ardua labor de caminata, nos serenamos y replanteamos la ruta, decidimos que en vez de tomar hacia el puente de la Academia a tomar el “vaporetto”, podríamos hacerlo en la playa de San Marcos, así que continuamos nuestro recorrido hacia abajo hasta llegar a la playa, ahí un evento curioso, Roberto deseaba comprar una bolsa para su mamá, y justo fuera de las tiendas de lujo que ya he comentado (Gucci y Armani y shalala) se encontraba un hombre alto de test morena (muy morena) vendiendo bolsas, a Roerto se le ocurrió preguntar, y el sujeto le pidió 80 euros por la bolsa, misma que he de admitir se veía bien, sin embargo era demasiado dinero y Panda (Roberto) se negó, entonces el vendedor comenzó a bajar el precio a una velocidad increíble, de modo que en menos de 4 minutos, una bolsa había pasado de costar 80 a 20 euros, un fenómeno bastante impresionante, al final de cuentas no compró nada, pero sin duda será lago difícil de olvidar. Finalmente llegamos a la estación del “vaporeto”, que sería el equivalente a los “2 de marzo” en Toluca, jejeje, en fin compramos nuestro boleto de una ida por 6.50, y nos dirigimos a la estación flotante a esperar, ahí llegó el primer barquito que se llenó de una manera atascada, como si no volviera a pasar otro en años, y como era de suponerse, no alcanzamos lugar, así que tuvimos que esperar una segunda nave, de esta forma tras 20 minutos de espera tomamos la embarcación rumbo a la estación “Santa Lucia”, y recorrimos una vez más la ciudad de Venecia, sólo que esta vez, lo hicimos vía marina, jeje.

Rio arriba llegamos a la estación donde decididamente tomamos un tren hacia Bologna, la razón, el Ing. Oscar Sandoval, quien es nuestro anfitrión en Italia, nos estaría esperando en Pisa a las 8:00 pm, para hospedarnos en su departamento hasta el día de la liberación de las residencias de la escuela. En fin, el tren parecía esperarnos, así que nos subimos, y sin mucha espera partió rumbo a Bologna, donde esperaríamos transbordar para poder llegar Pisa. Después de un trayecto de aproximadamente cuatro horas de viaje, arribamos a Bologna, justo a tiempo para llevarnos una desagradable sorpresa, pues resulta que ahí no había trenes hacia Pisa, así que el itinerario de viaje se vio modificado, la primera opción era llegar a Firenze y de ahí movernos a la ciudad destino, así lo intentamos, y el resultado fue fallido, pues el tren que iba hacia Firenze era de otra clase, y debíamos pagar un extra de 15 euros para poder tomar esta ruta, así que nos vimos forzados a modificar el plan una vez más, ahora tendríamos que subir hasta Parma, de ahí movernos hacía el oeste, con rumbo a La Spezia, y finalmente al sur para llegar a Pisa, y así lo hicimos, sólo hubo un detalle, llegamos a Parma a las 7 de la tarde, con lo cual estaríamos en la Spezia a las 9:15 pm según la hora programada del tren, tratamos de contactar al Ing. Oscar, pero no lo logramos, así que presionados por le retardo, no sólo con nuestro anfitrión, sino para mi examen final de “Arquitectura Computacional y Sistemas Digitales” (la materia que más he sufrido en mi historia universitaria), así que la presión del tiempo era demasiada, peor no había opción. Tomamos el tren hacia La Spezia, y nos relajamos un momento, he de decir que este recorrido fue eterno, muy probablemente la relatividad influyó una vez más, pues no es fácil sentir el tiempo pasar cuando sabes que tienes que hacer el examen final de la materia más difícil y que vas retrasado, sin embargo esto no impidió valorar lo que los ojos veían, paisajes impresionantes, de pinturas, con casas en las montañas, relieves de colores, el cielo oscureciendo, algunos cuantos sembradíos, ciudades pequeñas, similares a las que sólo llega el viento, puentes extensos comunicando vías con otras, y así tras esta experticia, y con una doble presión llegamos a La Spezia, ahí, una comunicación exitosa con Oscar nos hizo saber que al llegar a Pisa tendríamos que tomar un taxi hacia su departamento, en fin, tomamos el primer tren hacia nuestro destino final y nos preparamos para comenzar el cierre de este día tan agitado.

Eran aproximadamente las once y media de la noche cuando llegamos a Pisa, de ahí, un taxi nos llevó a la casa de nuestro anfitrión, tras cobrarnos 10 euros, (razonable para la hora y distancia), y ahí, una disculpa fue lo más que se podía expresar, para compensar el retraso, y el hecho de haber hecho esperar al Ing. Oscar dos horas en la estación, una vez resuelta la situación de hospedaje, apresuradamente envié un correo a mi profesor para pedirle una ampliación en el tiempo de realización de mi examen, exponiéndoles los motivos, y así fui a dormir con la espina de qué pasaría con mi prueba final.

2 comentarios:

  1. Hola Juanjo!
    Que divertidas anécdotas de tu viaje :) Me encanta la forma en la que narras cada una de las experiencias.
    Espero que todo haya salido bien con tu final y que disfrutes mucho el verano. Por fa diviértete y goza cada segundo de tu estancia en el viejo continente porque es simplemente fantásticooo!!!
    Te mando un fuerte abrazo,
    Ana

    P.D. Yo siempre he dicho que los papás son los menos felices de que invitemos a sus hijos a cosas como ILA porque a partir de ahpi se vuelven unos viajeros mundiales profesionales... jejejejeje... Sin embargo que más da... que este sea el 2do verano de muchos más en tu vida viajera!

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  2. ToritoOooO!!! y q pasó con tu examen??? si lo pudiste hacer??? espero q todo haya salido super bien. No manches!! a mi me hubiera dado el estrés total jajaja bueno, mucha angustia de q las rutas se vieran tan modificadas, pero q excelente es q t sepas mover!!

    oyeee lo de la bolsa de fernando robertooooo, wow, de 80 a 20 euros hay un graaaan tramo :O
    q bueno q me pasas el tip para q a la próxima vez q vaya por allá (ay siii ajaaaa, si nunca he ido jajajaja) no la compre a 80 euros a la primera, me haré la difícil jajajaja

    espero puedas seguir escribiendo pronto, disfruto mucho de tus entradas, son genialesSsS tus aventuras ;)
    oooo tons si alejandro me conoce... tons yo tmb debo conocerle!! una disculpa si no t ubico :S es q como no hay fotitos es más difícil muajaja
    saludos!!!

    aaaa y de lo q dice anita, definitivamente estoy de acuerdo con ella en lo de ILA jajaja, pero muy felices que somos todos, no juanjito??? ;)

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