22 de mayo de 2009
Este es el amanecer del segundo día en Italia, el ritual matutino es levantarse, bañarse y desayunar en el modesto buffet del hotel, luego regresar al cuarto mediante el chistoso elevador romano que nos tiene esperando a que sus puertas abran automáticamente, y tras algunos minutos decir: “Ouch, esto hay que abrirlo a mano” (nótese la inexperiencia y la conchudez a la que estamos acostumbrados), en fin subir y bajar un par de veces, salir y regresar porque olvidamos comprar los boletos del metro, y finalmente dejar el hotel rumbo a la estación “La Celsa”, donde pasamos unas cuantas estaciones para llegar a “Flaminio”, después transbordar hacia “Termini”. Todo esto parece un juego de palabras, sin embargo, fue un juego de serpientes y escaleras, a veces subir y a veces bajar.
Al salir de Termini, buscar la “Via Cavour” y seguir por ella, en el camino gastar fotos al por mayor ante la impresionante arquitectura romana, sus edificios como gigantes atrapando las agostas calles dignas de motos, personas y smarts, encontrar la iglesia de “Santa Maria Maggiore”, primer monumento impresionante, en su blanco brillante, con un enorme obelisco en la fachada. Continuar por Cavour admirando las tonalidades de café y naranja que distinguen las altas construcciones que a al altura de la calle tiene como base pequeños restaurantes con mesas y sombrillas en la banqueta, la mayoría vendiendo paninos, pizza y coca. Algunas tiendas de recuerdos con imágenes de Miguel Ángel, postales del Vaticano, mapas de Roma, playeras, llaveros y todos los típicos suvenires. En el trayecto encontrar unas escaleras que llevaban a una “cueva misteriosa”, en la entrada un anciano pidiendo limosna (para no olvidar México), un señor vendiendo pinturas hechas por él, y un acordeonista acompañando la mini travesía de la cueva con alguna tarantela, del otro lado un edifico con facha de museo que nos atrajo, y en un abrir y cerrar de ojos nos encontrábamos dentro de una universidad italiana (o tal vez prepa estilo CNCI, jejeje), después de recibir miradas extrañas y colarnos en una ceremonia de graduación, decidimos continuar nuestro camino en busca del Coliseo, una vuelta aquí, otra allá, y sin pensarlo ni esperarlo aparece frente a nuestros ojos, hipnótico e intrigante el circo romano “Colosseo ”, la arena donde los esclavos, criminales y prisioneros de guerra se convertían en gladiadores para buscar una oportunidad de ser ciudadanos libres, y vivir de su fama.
Así pues, nos dispusimos a entrar a esta maravilla del mundo, hay un dicho que dice que el tiempo es oro, por lo tanto decidimos no perder tiempo en filas y tomar un tour que nos permitiera accesar más rápido. Durante la entrada era inevitable sentir un enorme hueco en el estomago, lo que solemos llamar emoción, sentirse a los pies de un gigante de la historia, que hace más de dos mil años fuera el mayor centro de atracción del imperio más grande del mundo. Avanzar poco a poco entre sus arcos exteriores y subir un pequeño túnel son procesos que aumentan este hueco, para que finalmente llegar al corredor circular del segundo nivel, poder apasionarse y perderse al contemplar cómo la historia pasaba ante tus ojos, que siguen sin creer lo que están viendo. No hay foto que pueda captar el sentimiento que surge al sentirse dentro del Coliseo, es algo tan indescriptible que decides tomar el mejor recuerdo grabando esto en la memoria permanente, un recorrido con explicación de cada piedra, escalón y espacio, que te permite reconstruir en la mente un evento casi completo, imaginar los elevadores de animales, el emperador en su balcón privado, la gente alrededor de la arena, los gladiadores peleando por su vida, las batallas navales, y cómo todo eso se va evaporando con el tiempo. Faltan palabras e imágenes para poder expresar la experiencia de estar en el Coliseo, sin embargo, más de 20 fotos y un video podrían dar una idea, o un breve acercamiento.
Al salir del coliseo, la segunda parte del tour nos lleva hacia el foro romano, un recorrido en el cual se hace presente la historia de la fundación de Roma, cómo una “virgen” dice quedar preñada por el dios Marte de la Guerra para salvar su vida, da a luz a dos hijos, y para asegurar su sobrevivencia se ve obligada a dejarlos en el río Tiber, del cual son recogidos por una loba (prostituta), que los cría. Al crecer los hermanos, compiten para ver quién logra fundar una su propia ciudad, como Remo gana, Rómulo decide argumentar trampa y hacer justicia por sí mismo, por lo cual mata a su hermano y así nace Roma. Así mismo entendí porque “… hay algunos que dicen, que todos los caminos conducen a Roma”, pues resulta, que éste al ser un imperio tan basto y poderoso, debía mantener el poder de alguna forma, y para ello era necesario estar en constante comunicación, así que se extendió una extensa red de caminos que conectaba a todos los pueblos con la capital de imperio, estos caminos tenían a sus orillas una herramienta poderosa para hacerlos efectivos, esta herramienta son las “umbrellas”, unos gigantes con una copa en forma de sombrilla que cercaban las orillas de los caminos.
De ahí continuar por la tierra de gigantes, donde enormes puertas, pilares y edificios te recuerdan que en realidad una persona es miniatura en tamaño, comparado con aquellas estructuras monumentales , la vista panorámica de la “Via Sacra”, y su recorrido mismo entre piedras, ruinas, fuentes, puertas, arcos y un panorama de historia, son momentos difíciles de olvidar, lo mismo que el museo colocado en la casa de Mussolini y la vista de lo que solía ser el circulo máximo.
Al salir de la Roma antigua continuamos con el recorrido hacia la modernidad, que no por ello dejaba de figurar ser tierra de gigantes, un enorme edificio, digno de apreciación es lo que constituye el museo del renacimiento, y no menos el monumento a la patria, donde resulto curioso ver como se venera a los soldados, en absoluto respeto, y cualquier mal comportamiento es motivo de reprensión, al seguir por las hermosas calles de Roma, logramos llegar con el “Pantheon”, un colosal edifico en forma circular que por afuera aparenta ser bastante antiguo, pero por dentro sus estructuras de mármol, y los restos de posibles generales rompen esta idea. Al salir de él, nos dirigimos a la fontana de Trevi, un trayecto bastante difícil pues no lográbamos encontrarnos en el mapa, jejeje, nuevamente, después de caminar un largo trayecto, en un abrir y cerrar de ojos nos encontramos frente a la gran belleza que representa la “Fontana de Trevi”, y una vez más, esa sensación de gran emoción que invade todo, mente y cuerpo, casi inspirando el llanto, pues es casi increíble verse ahí. En ese momento, una pseudolluvia de fotos, porque tristemente las baterías de las cámaras no rinden para tanto, jeje. En la fuente, no fue suficiente el hecho de estar ahí y tomar fotos y disfrutar el momento, pues complementariamente resultó bastante gracioso ver como la “policía guardiana de la fuente” silbaba en las orejas de las personas para llamarles la atención, y literalmente sacarlos de la fuente. Una vez afuera, no pudimos evitar la tentación de probar el tradicional “gelatto italiano”, y comer un panini. Después disfrutar un momento más en la fuente para recobrar un poco de energía y seguir con la caminara, ésta nos llevó a un enorme parque en el cual un agradable descanso sobre el pasto fue el cierre de las actividades, de regreso al metro encontrarse sin quererlo en una “vía de ricos”, con restaurantes en las calles donde un menú completo puede llegar hasta los 40 euros. Finalmente tomar el metro en la estación “Barberini”, hasta llegar al hotel, un día bastante cansado y enriquecedor lleno de emociones fuertes, más fuertes que subirse al “Super-man” en Six Flags, jejeje.
Buen, si aún te preguntas porqué tierra de antiguos y gigantes, al recorrer Roma, al menos esta parte, resulta que cada monumento posee una dimensión o valor extraordinario, cada uno enorme como si se tratase de una casa de muñecas de gigantes mitológicos, perfectamente colocado y distribuido dentro de la ciudad, y en verdad es imposible no sentirse pequeño al detenerse frente a tales estructuras. Antguos, por la forma impresionante en que en Roma el pasado convive con el presente, cómo un edificio de miles de años se encuentra justo frente a uno del siglo pasado, como la gente del siglo XXI puede caminar sobre los cimientos de una civilización ancestral, como con solo imaginar y escuchar puedes ver los orígenes de un imperio tan poderoso. Antiguos y gigantes, es lo que veo al recorrer Roma, y eso es lo que hoy comparto.

Un saludo hasta las lejanas tierras de dioses mitológicos y paisajes magníficos desde una lejana amiga
ResponderEliminarTraducción: Hola de parte de Claudia... para que sepas quien "Gloria" ^^
Muy buena entrada!
Hola Juan........jo y Roberto del mal
ResponderEliminarVaya, de tan solo leer ya me dio un poco de envidia jaja, es justo en estos momentos de envidia es cuando me pregunto.. por que no invitaron? jajaja
Espero poder ver todas las fotos cuando regresen, y pues ahora que tienen un rtao libre diviertanse un poco jeje, saludos :D
:D muy buena la entrada juanjito, de verdad que describir las emociones q se experimentan al ver tales muestras de historia debe ser muy difícil, pero tu lo hiciste muy bien ;)
ResponderEliminarjajajaja así q a eso se refieren cuando dicen q "todos los caminos conducen a Roma" jajajaj osea es literal XD
wooow
ResponderEliminarque envidia!!!!
poes que que gusto saber que te va bien y mucho mas el poder leer todo lo bueno que t eesta dejando esta gran aventura,en la cual nos haces participes, tu gran descripcion hace que te translades al lugar y te den mas ganas de conocerlo en persona jiji
cuidate rebienmucho y se super feliz